El retorno seguro a mi colegio, nuevas pautas de conducta y hábitos.

 Impacto del COVID-19 en Mexico.

La pandemia por la enfermedad COVID-19, además de retos en materia de salud, ha impuesto enormes desafíos de desarrollo socioeconómico en México. A lo largo del documento se argumenta que las condiciones de debilidad económica y las desigualdades prevalecientes antes de la llegada de la COVID-19 a México agudizan los efectos de las medidas de confinamiento implementadas para la contención de los contagios y reducen la capacidad de respuesta del Estado mexicano. Asimismo, se analizan los efectos que la pandemia ha tenido sobre (i) los ingresos de las personas trabajadoras, en formalidad e informalidad; (ii) los niveles de pobreza; (iii) el consumo privado; (iv) la producción industrial; (v) los precios del petróleo; (vi) las exportaciones; y (vii) los ingresos por remesas. Finalmente, con base en dichos análisis, se emite una serie de recomendaciones orientadas, en primer lugar, a proteger los ingresos de los hogares y las fuentes de empleo. En segundo lugar, las recomendaciones se enfocan en la disminución de los riesgos que comprometan la estabilidad del sistema financiero, para promover una recuperación más rápida. En tercer lugar, se propone orientaciones para fortalecer la capacidad de respuesta del gobierno. En cuarto lugar, se recomienda favorecer políticas que incorporen el enfoque de género. Por último, se emiten propuestas de medidas de reapertura graduales y basadas en evidencia, que eviten picos de contagio y períodos de confinamiento más prolongados que profundicen la recesión que se experimenta.


           


La crisis sanitaria derivada de la pandemia del COVID-19 ha tenido importantes consecuencias negativas en la economía mexicana. El Producto Interno Bruto (PIB) tuvo una caída anual de 8.2% en 2020, donde los sectores secundario y terciario fueron los principales afectados (INEGI 2021). El ingreso laboral real se contrajo 2.5% entre el cuarto trimestre de 2019 y el cuarto trimestre de 2020 y, como consecuencia, la pobreza laboral aumentó 3 puntos porcentuales (de 38% a 41%) (CONEVAL 2021)2 , esto significó una ligera recuperación hacia finales del 2020 ya que en el tercer trimestre alcanzó un máximo de 45% (CONEVAL 2021)



El impacto del COVID-19 en la economía mexicana:

El cierre temporal de establecimientos en el sector público, privado y social, ha provocado que pequeñas y medianas empresas se vean en situaciones de riesgo. La crisis causada por el COVID-19 ha llevado incluso al quiebre de los negocios más vulnerables, que vivían al día, que apenas comenzaban con su operación, o que no estaban preparados para un cambio tan drástico e inesperado como el que trajo la pandemia.

Pero antes de ir a los datos duros introduciendo números de por medio, recordemos que la tasa representa el riesgo de que a cierta parte de una población le suceda un hecho. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa, en términos epidemiológicos, hace posible el cálculo de que exista un cambio de estado en determinado intervalo: ese cambio puede referirse, por ejemplo, a contraer una enfermedad cuando no se tenía. A esta posibilidad se le conoce como el riesgo al cual se expone X población.

Y ahora sí, volviendo al punto específico del desempleo en México, la tasa correspondiente a febrero de 2020 alcanzó un 3.7%, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). La información más actualizada respecto al mes de marzo, según Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), afirma que entre el 13 de marzo y el 6 de abril de 2020 se han perdido 346 mil 878 empleos en todo el país.

Como es evidente, ante despidos ilegales por parte de las empresas, miles de empleados sobreviven con ahorros o con ingresos mínimos, además muchos quedan descubiertos de beneficios gubernamentales como fondos por desempleo. Otra gran desventaja para estos extrabajadores es que, si bien no deben omitir acciones como la negociación o intentar obtener una justa indemnización, en caso de que hubiera demandas de por medio, los tiempos de espera podrían ser de hasta 4 años si acceden a la Junta de Conciliación y Arbitraje.





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